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El perdón como ¿venganza?

Suena un contrasentido, lo sé, y no es que realmente lo expresen de esa manera en la película. Me explico: es posible que a la primera, uno vea Philomena (2013) y termine concluyendo «¡Malditas monjas!» y renegar de la fe y la iglesia católica, como leí en un foro a uno de los participantes. Bueno, esa es precisamente la actitud del periodista Martin Sixsmith al ir descubriendo los detalles del terrible caso de Philomena y de cómo las monjas del convento donde fue internada le quitaron a su hijo y lo vendieron a padres norteamericanos, y además le negaron (escondieron) cualquier infomración sobre su paradero 50 años después. Es la indignación ante la injusticia y la rabia que humanamente puede generarnos. Pero, afortunadamente, la película no es sobre Sixsmith sino sobre Philomena, y al cabo no creo que pretenda quedarse en el campo de la denuncia y echarle más leña al fuego del descrédito en las comunidades religiosas católicas, ¿cierto?

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Philomena, por el contrario, representa el perdón, que por mucho es más difícil. Porque después de lo que le han hecho uno quiere que las monjas vayan presas, se arme un escándalo, el Papa las excomulgue, qué sé yo. Hay que verle la cara a 50 años de torturarse en búsqueda de un hijo arrebatado, y culpándose de un pecado que no lo fue tanto. La clave es precisamente que lo que busca Philomena es a su hijo perdido, no el castigo para las monjas.  Un detallazo.  Ojo, no creo que la película nos quiera vender un perdón resignado, como hacerse el loco con lo sufrido y dejar impune al victimario.  Entiendo el planteamiento del perdón  que no depende del que agrede, sino de uno mismo. De ahí su perdón como manifiesto personal frente a sus victimarias. 

Para los demás, espectadores representados tal vez por Sixsmith, de repente es más fácil quedarnos con la indignación.  Y la indignación muchas veces necesita venganza. Por eso el perdón de Philomena es un gran desafío, ¿qué mejor «venganza» que demostrarle en cara a tu victimario que no tuvo éxito, que has encontrado lo que buscabas, y que además estás en paz contigo?

Stephen Frears nos brinda nuevamente una película sencilla, pero encantadora, dentro de lo terrible de la historia original. En lo personal me encanta Judi Dench en este personaje. Menos ruda para lo que acostumbra, con un humor tan ingenuo como firme en sus convicciones.  Es interesante leer los reportajes sobre los eventos reales y las licencias dramáticas en la adaptación del guión, incluyendo comentarios de la Philomena Lee real, las reacciones de la comunidad de monjas del convento de Roscrea, y apreciaciones personales del propio Sixsmith.

En todo caso, recomendable ver Philomena no solo como una denuncia, sino una interesante lección de vida.